“La atmósfera había cambiado. Era como si un fantasma deambulara libremente por la estancia. No el fantasma de alguien que se había ido, de alguien que hubiera muerto, sino el fantasma de alguien que estaba por llegar.”
Stephen King.- (Extracto de Blaze)
El lector compulsivo
BLAZE
Es por este tipo de historias que amo la obra de Stephen King.
La portada de este libro se asemeja más a un cartel de cine que promociona una película barata de terror para adolescentes que a una obra literaria. La silueta de una casa que parece vieja y abandonada, adornada por un árbol de ramas secas en la oscuridad junto a una carretera, le da la bienvenida al lector. “Una imagen así, vende muy claramente el contenido”, pensé… y, sin embargo, la historia resultó mejor de lo que esperaba.
King es uno de los escritores más exitosos y prolíficos de nuestra era. Como todo buen artista que supera la prueba del tiempo (el primer libro de King fue publicado en 1974) ha logrado evolucionar. Sus lectores constantes somos testigos de ello. Un texto de Stephen de los años 80 sabe diferente a uno escrito por él en el nuevo milenio. “El Rey” se ha superado en muchos aspectos, pero por otra parte, también ha perdido con los años parte de su encanto. Mi etapa favorita de King es la de finales de los setenta y principios de los ochenta (qué raro yo ¿no?), los cuentos y libros publicados en aquella época aún reflejan la ingenuidad de la juventud de un chico de Maine que desea ser escritor y que adora con religiosa devoción lo extraño, lo fantástico, lo desconocido y lo sobrenatural. Son obras que tratan de chicos que crecieron sin tomar conciencia de ello, que abordan la maldad como una parte inherente a las buenas intenciones del ser humano y en donde siempre hay un modo de seguir adelante, e incluso sobrevivir, sin importar cuán difícil esté el panorama o lo terrible que luzca una situación.
Blaze es una de esas historias… y tiene que serlo. Apenas al abrir el libro uno se encuentra con la advertencia realizada por el propio King “éste libro lo escribí cuando todavía publicaba bajo el pseudónimo de Richard Bachman”… y eso fue a principios de los ochenta. Sólo ahora ve la luz de la imprenta porque el autor pensó en aquel entonces que la historia era una basura. El propio autor reconoce que no se trata de una obra trascendental, sino simplemente de una historia entretenida, de esas que somos capaces de digerir en un viaje de avión especialmente largo o que podemos llevar en el bolsillo cuando hagamos la cola para hacer un trámite en un ministerio y que nos hará sentir que las horas pasaron volando. Eso me gusta… de eso se trata el oficio de narrar historias… al menos en buena parte.
Blaze es un tipo que asustaría a mucha gente. Un hombre joven que hubiera sido inteligente si su padre no lo hubiera golpeado hasta causarle una lesión cerebral. El protagonista de este relato es un gigantón medio retrasado mental de unos dos metros de alto. Su mejor amigo, George, es un estafador de poca monta que lo acompaña constantemente y con quien mantiene conversaciones todo el tiempo. George siempre le dice a Blaze lo que debe hacer… pero hay un detalle: George está muerto… y Blaze sigue hablando con él.
Blaze sabe que George murió, pero aún así lo ve a menudo. En la mañana al hacer el café, al comprar en la tienda de la gasolinera y hasta cuando George va al baño para “hacer un depósito”… En ocasiones Blaze le hace preguntas y George no contesta. El gigante bobo recuerda entonces que su compañero está muerto…
La infancia de Blaze se retrata sin seguir un hilo lineal, al estilo de un moderno Oliver Twist. Es casi imposible no sentir simpatía por el chico que crece en un orfanato rodeado de admiración y temor por sus compañeros. Se narran las aventuras típicas de un muchacho que no sabe en qué momento dejar de ser niño para convertirse en hombre… King siempre ha tenido una gran habilidad para eso… sabe ver la niñez que existe en los adultos.
Éste es el panorama de la obra. El argumento se desarrolla cuando Blaze decide llevar a cabo el “último golpe”, ése que George había estado planificando para retirarse y, como dicen los cuentos de hadas, “vivir felices por siempre”. El golpe: Secuestrar un bebé (el único heredero de una familia multimillonaria).
Ambientada en una época en la que no existen los celulares y con imágenes de un bruto gigante comprando teteros y cambiando pañales, es una historia bastante creíble a pesar del fantasma de George que deambula por sus páginas. Yo me compro la historia… definitivamente sí me creo que algo así podría pasar en la vida real. Es una novela corta, fácil de leer y que muy probablemente no cambiará la vida de nadie, capaz de entretener, conmover y hacer pasar un buen rato a todo aquel que desee despejarse de su diarismo para disfrutar la magia de la lectura.
Si eres de los que no tienen tiempo para leer nada que “no te sea de provecho” para tu formación, entonces no la leas ni por el carajo. Si lo que deseas es divertirte y entretenerte, puede que te guste… a mí me encantó.
Es una historia sencilla y bien escrita. Vale la pena… especialmente para los lectores de Stephen King.
El lector compulsivo.-
Caracas, 14 de junio de 2009.-