“Leyendo prosa mala es como se aprende de manera más clara a evitar ciertas cosas. Flores en el ático y Los puentes de Madison (por dar algunos ejemplos) equivalen a un semestre en una buena academia de escritura, incluidas las conferencias de los invitados estrella.”
Stephen King (Mientras Escribo).-
El lector compulsivo
FLORES EN EL ÁTICO
Siempre he sentido que el título “Flores en el ático” tiene un no sé qué capaz de llamar la atención de forma inmediata. Es, hasta cierto punto, como si formara parte de esa especie de memoria inconsciente que tenemos como colectivo los hispano parlantes (al menos, así lo siento yo). Ese título siempre me sonó a “culebrón”, a ese nuevo tipo de leyendas, surgidas después de la primera mitad del siglo 20 y que son capaces de mantener a la estereotipada ama de casa, pegada frente a un televisor durante toda la tarde, pendiente de los sucesos y desgracias de una bella protagonista.
(suspiro…)
Para decir mi opinión de este libro en pocas pocas palabras: ¡”Flores en el ático” es la novela mala más buena que he leído en mi vida”.
La prosa parece escrita por una preadolescente con poco talento y que se siente víctima del mundo. Desde las primeras páginas, el texto te da la sensación de estar hojeando las intimidades del diario de una niña en lugar de estar leyendo una buena novela. Casi todos los personajes son poco profundos y estereotipados, las descripciones rayan en lugares comunes repetidos hasta el cansancio y la voz de la protagonista es la exageración de la CURSILERÍA!!!… sin embargo… QUÉ HISTORIA TAN BUENA!!!…. uno simplemente no puede dejar de leerla desde las primeras páginas…. lo reconozco….
El planteamiento comienza con una familia feliz, papá, mamá y cuatro niños (dos varones y dos hembras). La historia comienza cuando el papá de la familia muere y la madre, sin saber qué hacer, decide ir donde los abuelos de los chicos…. la hija menor narra estos acontecimientos. Ella, que hasta entonces no sabía nada de sus abuelos, descubre que los padres de su mamá son millonarios, pero que ésta se casó a escondidas y por eso ellos nunca vieron un centavo. La madre, los lleva a la mansión en qué creció y la abuela (con la excusa de protegerlos del abuelo que no sabe nada de la existencia de los niños) los encierra en el ático hasta que se “arregle la situación”… la hija pródiga supuestamente intenta reconciliarse con sus padres para que sus hijos puedan salir del ático… pero pasan los días, las semanas, los meses… y los años… y los niños continúan viviendo en el ático y creciendo allí con regalos que su madre les lleva mientras les dice que “esperen un poco más”…
Evidentemente, como los niños son niños… pasan cosas en ese ático…
El final es inesperado y la tensión de los pequeños protagonistas te mantiene pegado al texto. Desde cierto punto de vista, se parece más a un cuento de hadas que a una novela.
Tras leerla aprendí algo… lo más importante al final de todo, es la historia por más fantástica que sea, siempre que suene “real”…. y en “Flores en el ático” todo parece haberle ocurrido a una niña de verdad.
Léanla bajo su propio riesgo…
El lector compulsivo.-
Caracas, 19 de setiembre de 2008.-