Quiero ser escritor

El lector compulsivo

CHIQUITA

           Hace ya un buen tiempo que quería escribir sobre este libro. Lo adquirí (como me ha sucedido ya antes) sin que nadie me lo recomendara. Estaba comprando algo en Locatel, cuando una figura femenina de pequeño tamaño llamó mi atención. La chica se veía coqueta mientras posaba frente a un espejo en la portada del libro, sobre ella el título “Chiquita” me resultó un poco obvio pero sin aclarar mucho las cosas. Las palabras “Premio Alfaguara 2008″ (impresas en la cubierta) picaron mi curiosidad. Noté que el precio era algo elevado para mi presupuesto… un momento de vacilación y luego: “Qué carajos”, me dije, “esta vaina la puedo pagar con los Cestatickets“. Y no me arrepentí de haberlo hecho.

           “Chiquita”, de Antonio Orlando Rodríguez, es la historia (supuestamente real) de una cubana nacida durante el proceso de independencia de la isla. Una “Liliputiense” (y no una “enana” como ella misma aclaró durante toda su vida) que se convirtió en toda una “estrella pop” de principios del siglo pasado. Espiridiona Cenda era su nombre (que por cierto detestaba… y no la culpo por ello) y a pesar del machismo de la época, de su pequeño tamaño y las limitaciones de haberse quedado prácticamente sin un centavo tras la muerte de sus padres, esta mujercita logró mucho más de lo que a primera vista se podría imaginar.

           Por momentos cuesta creer que tamañito de mujer fue también seductora (sí… de acuerdo al relato era bien ¡gozona!), autoritaria (¡mandona y caprichosa!) y, de paso, medio bruja. De acuerdo al registro histórico se hospedó en los mejores hoteles de Nueva York en la época y hasta fue invitada a la Casa Blanca además de recorrer exitosamente toda Europa con su acto de “Vaudeville”.

           Sobrevivió a la crisis del 29 con comodidad debido a la prudencia que siempre tuvo con su dinero y, por si fuera poco, en el ocaso de su vida se dedicó a contar su propia historia a través de un narrador. Un chico cubano a quien dio techo y comida durante la crisis le sirvió de transcriptor. Este chico jamás publicó el libro con la vida de “Chiquita”, pero guardó sus apuntes y siendo anciano le transmitió su trabajo a Antonio Orlando Rodríguez (el autor del libro) quien nos narra las aventuras de esta mujer usando la voz de su biógrafo original.

           Al final del libro se pueden ver varias fotografías de la “Liliputiense”…. todavía me cuesta creer que la mayor parte ocurrió en la vida real… y me sorprende más todavía lo efímero de la fama (¿Cómo es posible que yo no hubiera escuchado jamás sobre la famosa “Chiquita”?). En el libro hay situaciones que rayan en lo fantástico, el típico “realismo mágico” latinoamericano se pone de manifiesto… pero tal vez también es cierto que la magia existe…

           Una historia inspiradora que (por cierto) me recuerda a otra chica que conozco (casi tan pequeña como Chiquita y con un carácter similar), algún día -si ella me lo permite- le dedicaré unas líneas.

           Por ahora les comento que esta novela me cautivó. Si tienen la oportunidad de leerla, no la dejen pasar por alto.

PD.- ¡Después de leer este texto creo que Alfaguara debería pagarme por hacerles publicidad!

El lector compulsivo.-

Caracas, 03 de setiembre de 2008.-

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