Planificar
A esta misma altura del año pasado estaba pensando en qué demonios iba a hacer con mi vida durante el 2006... No se me ocurría mucho. Pensaba en un trabajo estable y soñaba con la oportunidad de hacer algo que tuviera sentido. Y a eso me dediqué logrando lo uno y acercándome a lo otro.
Planificar es una paradoja. Aparentemente planificar sólo sirve para comprobar que nada sale del mismo modo en que pensaste que saldría. Sin embargo es necesario. Alguna vez leí que un avión está el 90% de su tiempo de vuelo fuera de la ruta que debe seguir desde un aeropuerto hasta otro. Sin embargo, siempre (o casi siempre) llega a su destino porque sabe a dónde debe llegar y se encuentra en un continuo monitoreo que le permite ir corrigiendo sus inevitables y constantes desvíos. Los pilotos son conscientes de que es imposible seguir una ruta sin desviarse. Llegar o no llegar depende del monitoreo constante para no alejarse de la ruta planificada. Una ruta que sabemos que no vamos a cumplir a cabalidad, pero a la que siempre volveremos para llegar a nuestro destino.
Mejor me callo las letras de una vez porque ya estoy sonando como un libro de autoayuda. El punto es: mañana comienza un año (obvio ¿no?) y bueno... si queremos llegar a algún sitio es hora de pensarlo. Mañana sale el vuelo. Compra tu boleto. O mejor aún, móntate en el volante del avión. Deja de prometerte pendejadas que no vas a cumplir, sincérate. Vas a estar fuera de tu ruta la mayor parte del tiempo; lo importante es que sepas para donde vas y que estés pendiente de no perderte en el camino.
Se les quiere y se les desea felicidad.
Y que vivan felices por siempre.
Acuario.-
Maracay, 31 de diciembre de 2006