“Nunca te des por vencido, y la buena suerte te encontrará.”
Falkor (El dragón de la suerte de “La historia sin fin”).-
La historia sin fin
LA HISTORIA SIN FIN
Esta película fue una de las primeras que me enseñó la relación directa que había entre la lectura, el cine y la vida. Un chico de unos 10 años que acaba de perder a su madre y que se la pasa soñando despierto con unicornios en clase de matemáticas en la escuela, vive una aventura que cambia su mundo.
Basada en el libro de Michael Ende, “La historia sin fin” es una de las mejores adaptaciones que conozco. Estrenada en 1984, hace poco tuve la oportunidad de volverla a ver y (a diferencia de lo que suele suceder con las películas que vi en mi infancia) no me arrepentí para nada. Volví a sentirme como el propio carajito que vuela sobre la espalda de un dragón mágico, que conversa con tortugas gigantes y que cabalga por la tierra de Fantasía entre duendes y gigantes sobre el lomo de su caballo Artax.
El argumento es profundo aunque sencillo. Un chico con problemas llega a una librería en donde un viejo le advierte sobre un extraño ejemplar “peligroso” para quien lo lee.
- ¿Acaso nunca te dio miedo ser el capitán Nemo y estar atrapado en el Nautilus mientras un calamar gigante te atacaba?
- Claro que no -contestó el chico- sólo es una historia.
- A eso me refería -replicó el anciano-, los libros que tú lees, son seguros.
- ¿Y éste… no lo es?
- Este libro, no es para ti.
Sebastián tomó el libro prestado para leerlo (y fue entonces que la película se puso buena). El niño descubre que, a medida que lee esta historia de una tierra llamada “Fantasía” en donde una especie de “nada” lo está destruyendo todo, él vive en carne propia las mismas situaciones de la novela en cuestión.
Uno de los aspectos que más me gusta de la versión cinematográfica, es que la adaptación (además de fiel) no incluye el libro entero de Michael Ende, sino sólo una parte. Haciendo honor a su título, deja al espectador buena parte de la historia que sólo se encuentra en el texto. Y que, por cierto, vale la pena leer.
“La historia interminable” es el tipo de libro que desde la primera página, uno se imagina leyéndole a sus futuros hijos a la hora de dormir. La película es de esas que te hacen sentir niño nuevamente aunque (como suele pasar) las secuelas posteriores no estuvieron a la altura.
Altamente recomendable para quienes gusten de lo fantástico y del cine nostálgico. Con un tema musical de esos que uno no sabe que sabe pero que al escucharlo se da cuenta de que uno se lo sabe. La historia interminable ha pasado a ser de mis clásicos favoritos en lo que a libros-películas se refiere. No dejen de verla en el cine si tienen la posiblidad de viajar en el tiempo hasta 1984.
Pablo Sánchez.-
Caracas, 11 de setiembre de 2008.-